
Oncología radioterápica
La radioterapia destruye las células cancerosas. Se usa en las etapas tempranas del tratamiento del cáncer o después de que se haya empezado a dispersar. También se puede usar de forma paliativa, para aliviar el dolor y el malestar.
Tipos de tratamientos con radioterapia
La radioterapia es el empleo de radiaciones ionizantes con fines terapéuticos.
Aunque la radioterapia puede emplearse a dosis muy bajas para patologías no oncológicas como la artrosis y otras enfermedades osteodegenerativas, lo habitual suele ser que se utilice en el tratamiento de tumores malignos y, en ese sentido, puede emplearse en cualquier estadio del cáncer, bien con intención curativa o radical, asociada o no a otros tratamientos como la quimioterapia, la hormonoterapia, la inmunoterapia y la cirugía, bien de forma preoperatoria para disminuir el tamaño de los tumores y permitir una mejor resección del tumor, o bien con la intención de controlar síntomas como el dolor o el sangrado causado por un tumor y mejorar de esta forma la calidad de vida de los pacientes.
Nuestros centros cuentan con aceleradores lineales de última generación que nos permiten llevar dosis elevadas al tejido maligno y preservar lo máximo posible los tejidos sanos de alrededor, para conseguir un mayor control de la enfermedad y con los mínimos efectos secundarios posibles.
La radioterapia suele administrarse en intervalos diarios llamados “fracciones”. Como el ritmo de duplicación es diferente entre las células cancerosas y las células sanas, el tiempo que transcurre entre cada fracción permite que las células sanas se reparen mientras que las células malignas mueren o quedan dañadas y con dificultad para duplicarse.

Efectos secundarios de la radioterapia
1.
Cansancio
2.
Cambios e inflamación en la piel
3.
Hinchazón y acumulación de líquidos
4.
Pérdida de cabello
5.
El estrés, la ansiedad y otros problemas de afrontamiento también son comunes

